infeliz domingo


Concheta
05/07/2010, 2:27 am
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Me encanta

Me encanta que seas tan concheta
Que me pidas que nos vayamos de ese lugar tan caluroso
Lo extraño
Me encanta que arrastres la punta de tus sandalias de taco chino
Tan linda, tan atlética, tan irreverentemente a la moda.

Me encanta
Me encanta que seas tan concheta
Que me digas “gordi”, que te sientes así
Lo amo
Me encanta que seas tan linda y tan superficial
Tan frívola, tan de marca, de finca, de cuatro por cuatro.

Me encanta
Me encanta que seas tan concheta
Que me pidas que caigamos a Chester, que camines así
Lo deseo
Me encanta que cantes “Amor a la mexicana” en algún karaoke
Tan dócil, tan desinteresadamente ambiciosa, tan vos.

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ALGUNAS APRECIACIONES SOBRE LAS PEÑAS FOLCLÓRICAS
03/04/2010, 5:33 pm
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Después de haber asistido anoche a mi primera peña “oficial” reflexioné sobre el asunto exteriorizando una serie de conclusiones que, aunque no gozan de rigor académico alguno y están planteadas sin demasiada objetividad epistemológica (o más bien térmica) pueden funcionar como aviso de alerta:

1. Definitivamente el sonido en los clubes cerrados es lamentable. Los sonidistas no entienden absolutamente nada, limitan su trabajo a que el monitoreo suene bien, así los artistas no se enojan retirándose del escenario.

2. El género folclórico, o más bien las peñas folclóricas, son (están siendo) producciones simbólicas restrictivas para los ajenos a ése campo: los inmigrantes.

3. Los defectos del sonido propician el gesto pregnante (concepto extraído de la psicología gestáltica enmarcada en la Teoría de la Imagen) por parte de los “nativos” del campo. La impericia de nuestro amigo el sonidista impide a los “inmigrantes” ingresar a la mecánica del campo y, mucho menos, disfrutar el evento.

4. Siguiendo con la cuestión del sonido, visto éste es “el medio del mensaje”, la baja fidelidad del mismo trabaja como dispositivo de exclusión. No obstante, el capital simbólico de los “nativos” –por ejemplo, sobre letras y ritmos de canciones- (les) permite gozar del espectáculo sin que la ineptitud técnica de la puesta en escena fastidie. Dicho con otras palabras, sin que se les caiga el burlete, ni mucho menos ponerse en los zapatos de ése “migrante curioso”.

5. Paradójicamente, el habitus explicitado por parte de los agentes espectadores al evento folclórico (aplausos, palmas, coreos, alaridos desaforados, etcétera) es incompatible al discurso de los actores principales de construcción de sentido dentro de éste espacio simbólico. Como dijimos anteriormente, basta con contar con un cúmulo de conocimiento óptimo para hacer caso omiso del artista que suda buena voluntad en el escenario. Lisa y llanamente, un redundante.

4. Para concluir y continuando con la óptica de los oprimidos (maniobra marxista sI las hay), en esas determinadas condiciones de producción, el “inmigrante” debe limitarse a beber de a sorbos una cerveza carente de inflación, e improvisar pasos de danza para parecer gracioso y a gusto con el evento.

Estas primeras ideas o postulados pueden funcionar como detonador de innumerables investigaciones de corte sociológico o antropológico, así que agradecería la cita de este espacio digital, muchas gracias.



m3 4burr0*
29/11/2009, 4:16 am
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Es domingo. Temprano. Pero domingo. Domingo al fin. 29. ¿29?. Sí. Si!!!. 29. Tssss. 29. Estoy aburrido. Pensando en las cosas que me aburren este y todos los dias que van a quedarme desde hoy. Desde mañana.

Me aburren, por ejemplo, las diecinueveañeras, o veinteañeras y sus nicks a cerca de amores fracasados, destruidos, roídos, apagados. Citan a Benedetti, a Neruda, a Becquer, etc. Sí, yo también en algun tiempo, amé el amor de los marineros que besan y se van. Ya no.

También me aburren los rockeros. (Yeahhhhhhhhhhhhhhh!!!. Rockkkkkkk!!!). Pomelos. Esos que muestran a este bastardeado género musical como cosa de hombres, de machos, de (v)ellos. El rock, cosa de falos, cosa de pesados. Eso que suena distorsionado, fuerte, perturbador. A veces me acuerdo de mis años “heavies”, a los 13 o 14 años, todo un tema andar de remera negra y pantalones gigantes a las 4 de la tarde mientras el calor termeño te penetraba el cerebro.

También me aburren los videoclips, los discos de “grandes éxitos”, las fiestas de promociones de colegio secundario con gente que se junta a hablar de vaya a saber uno que cosa, la Coca-Cola, la navidad con familiares que detesto, el calor, el calor y el calor.

Me aburro, me aburren, y escribir sobre esto me aburre. Me voy. Felíz domingo para la juventud.

*El título de éste aburrido texto está escrito de esta forma para no parecer tan aburrido.



Negra Querida
04/10/2009, 7:19 pm
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Volví. Vuelvo. Y revuelvo mi alma en este domingo tan triste, solo e inolvidable. No escribo yo, no escribe un ser, podría no hacerme cargo de lo que va a suceder después de estas palabras; hoy escribe una madeja de sentimientos, un dolor de cabeza, un vaso de lágrimas y un CD virgen de canciones que salen veloces y enojadas como las obreras brotan casi eyectadas del panal. Cientas. Miles.

Escribe mi corazón partido en dos por esta desgracia, por este amor, como el de los tantos que amamos la música. Tantos, que sentimos morir hasta los huesos cuando una voz desarma una melodía.

Y aquí, sentado, no pienso en los que saben y si en los que sienten, en los que se desnudan desde lo más profundo y no temen al amor de viajar. Que este amor no se trata de demagogias sino de sinceridades, de placeres y no de géneros ni estilos ni, ni tampoco de esas otras cosas sobre las que escriben los periodistas especializados (que son por estos días los que me quitan el sueño). Esto es otra cosa.

Aquí no hay punk, ni indie, ni rocanrol, ni tango, ni reggaeton. Sólo queda espacio para el amor, para la alegría eterna y desconsolada que nos puede producir cualquiera de los seres que llegó a la tierra un día, una mañana, y nos devolvió las ganas de seguir luchando, gracias a sus canciones salvavidas.

Feliz con mi felicidad como cuando pienso en música y me veo radiante con armonías que entre ellas lucen tan lejanas y distantes, pero que se encuentran en algún punto de mí. En el bronce de Miles Davis o Coltrane y las fotografías sonoras de Fernando Cabrera; en los colores de L. A. Spinetta y el ruido mental de René Pérez; en el tormento infantil de Claude Debussy y la ronquedad etílica de Tom Waits o Howlin’ Wolf.

No hay límites para esa exploración. No hay límites para la felicidad, para esta felicidad diaria de descubrirlos y redescubrirlos en cada canción. A los Doherty, los García, los Morrissey, los Yupanqui, los Lennon, los Gardel, los Cobain, los Yorke, los Zitarrosa.

Triste, hasta las lágrimas, por hacerme llorar este mediodía, por este amor, por ser Cantora, por despedirte con esas últimas y hermosas grabaciones, que desde el final de la primera escucha que supe que eran tu despedida.

Por tu amor, tu voz, por ese abrazo subtitulado en “Cuchillos”, ese “De tanto darte amor te hice feliz”. Por tus lágrimas y las mías, gracias. Gracias, por no cantar de rodillas, Negra Querida.



De sueños
14/09/2009, 5:32 am
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Domingo,
que se sale de cuadro como el anterior,
como los anteriores,
dejando pasar una hora,
otra hora tras otra,
detrás de las otras.
Domingo de tierra,
de tolvanera.
Carne y fuego en el suelo,
moviéndose inagotable,
con mis sentidos corriendo agitados hacia escribir estas pobres palabras.
Domingo jugando con mi memoria patética
y destruyendo de a poco mis ojos,
rozando el portón azul de tela metálica y los postes de quebracho añejo.
Domingo de recuerdos,
de patios,
de sueños,
de abuelos.

Lágrimas.

Tus brazos, abuelo,
tu mirada de chico,
de arrugas tristes,
tus pisadas firmes destruyendo el piso.
Domingo con mis manos invadidas por el calor de ese corazón nuevo,
con tu boca hermosa
y tus ojos hermosos,
que derraman hasta mi última sonrisa.
Domingo que surca el tiempo,
que me lleva muy lejos,
hacia mis ecos de niño,
niño despierto.

Niño.

Domingo fresco,
lúcido como el sol,
con los retumbos ajenos.
Domingo.
Con mis labios quebrados por el calor de los cuerpos,
por el olor del humo,
por el viento,
por el frío de la tarde
testigo del colapso del sueño,
por el repaso en las líneas de mi historia,
de mis años,
de mis recuerdos.



Duermo en lo que queda de ese espacio nuestro
06/09/2009, 11:59 pm
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Duermo en lo que queda de ese espacio nuestro,

Por la torpeza de las palabras, que a veces parecen imprudentes,
palabras que no son mías pero que apropio sin pensar . sin pensarlas.
No me pertenecen y al mismo tiempo no las busco, las dejo nacer,
dejo que aparezcan, palabras que no son mías pero que apropio sin pensar.

Duermo en lo que queda de ese espacio nuestro.

Y por las sed de los besos, que a veces parecen pocos,
besos que son míos cada vez que parece que ardemos,
que parece que vienen desde lo más lejano, desde lo más indecente,
dejo que aparezcan, besos que son míos cada vez que ardemos.

Duermo en lo que queda de ese espacio nuestro.

Y lo que queda son días, son ojos, son bocas, son manos
huelo y miro los restos de ese espacio nuestro, en un costado,
duermo en lo que queda, en las migas que dejaron los adjetivos,
sin contar las letras, ni siquiera la tuya, sin medidas, sin cantidades

Sin tiempos.

Duermo en lo que queda de ese espacio nuestro.



10 Analogías y metáforas informáticas para encarar los domingos.
23/08/2009, 11:59 pm
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1. CTRL + U necesario cuando creemos que es necesario. No hace falta un nuevo domingo, podría saltearlo tranquilamente, no lo extrañaría.
2. CTRL + Z necesario varias veces al día.
3. CTRL + B necesario para el vacío que queda entre la almohada y la cabeza durante el día.
4. CTRL + L necesario para las sábanas que con suerte todavía conservan algunos de tus cabellos.
5. CTRL + I necesario para el vacío existencial / miedo a estar solo / depresión post diversión.
6. CTRL + ALT + SUPR necesario aunque sea una vez al día.
7. CTRL + MAYÚS + E necesario para las 23:59 del domingo respectivo. Ver si todo sigue en su lugar.
8. ALT + CLIC en la minoría de los casos (por lo menos para el autor) son necesarias.
9. DELETE necesario para las 23:59 del domingo menos deseado. Se recomienda no usar varias veces seguidas, puede generar sudoración en las manos y frente.
10. ALT + F4 necesario para el final.